Bases Científicas

Ya sabemos que los campos electromagnéticos de la Tierra y sus variaciones afectan a los animales, a las plantas, a la navegación, a las cosechas, a las mareas, a las telecomunicaciones,… y también a los seres humanos.

¿La pregunta es: Podemos nosotros, como humanos, de forma consciente y utilizando el campo electromagnético de nuestro corazón, afectar de forma positiva al campo electromagnético de la Tierra?

La hipótesis es que SÍ. Puedes ver el proyecto pulsando aquí.

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El objetivo de este proyecto es aunar la intención focalizada de muchas personas, para poder ejercer un cambio significativo y armonioso, primero en ellas y luego en el campo electromagnético de la Tierra.

Un gran cambio en la Tierra

Esta iniciativa, como otras que se están produciendo en estos momentos, nace de la sensación que millones de personas tienen acerca de que estamos viviendo un momento histórico extraordinario en el que se está produciendo un cambio de paradigma de la conciencia humana, que además coincide con un cambio en el sistema económico mundial de un alcance aun impredecible.

La humanidad se encuentra en la encrucijada de un gran cambio y debe elegir el camino adecuado hacia su evolución consciente y la salud, en todos los sentidos, de los seres vivos y del planeta.

Cada día más personas están sintiendo el fuerte deseo de ayudar a cambiar las condiciones presentes y futuras de su vida y del planeta, y están buscando maneras de usar la sabiduría interior de su corazón para poder ejercer una diferencia significativa.

Tierra Ojo

¿Tiene la conciencia la posibilidad de cambiar la materia?

¿Es posible que nuestros pensamientos y nuestros deseos puedan producir cambios objetivos en el mundo?

¿Son los pensamientos meros procesos cerebrales o pueden, además, tener el poder de transformar nuestro mundo?

Si esto fuera verdad, quizás los seres humanos podríamos con nuestra mente y nuestra intención hacer algo por disminuir el sufrimiento que hay en nuestro planeta.

La iniciativa de Conciencia Mundial está basada en principios científicos para unir a las personas centrando la intención y la atención en su corazón, para facilitar un cambio en la conciencia mundial que permita a la humanidad pasar de la inestabilidad y la discordia al equilibrio, la cooperación y la paz.

Te proponemos un breve paseo por la historia. ¿Te vienes?

Ciencia y Espíritu

Corazon cerebro peleaLa búsqueda de lo divino y del conocimiento iban de la mano en la antigüedad. Las grandes culturas como la Egipcia, la Sumeria o la Maya, concebían lo científico y lo espiritual como algo inseparable, como las dos puntas de un mismo palo. En la antigua Grecia, los filósofos desarrollaban teorías sobre el átomo y las leyes del universo al mismo tiempo que estudiaban la ética humana y humanizaban a los dioses buscando su similitud con los humanos.

Durante el primer milenio del cristianismo, la ciencia tenía un papel secundario y era considerada al servicio de la Iglesia.

En la Edad Media, los fenómenos naturales tenían tanto una explicación natural como sobrenatural, y ambas no se contradecían. Tomás de Aquino, sin ir más lejos, sostenía que la ciencia y la fe no se contraponían, sino que se complementaban.

Europa

En el siglo XI, Anselmo de Canterbury sostenía que Dios actúa mediante un poder absoluto o potentia absoluta y regía el mundo a través del orden y las leyes que Él mismo había creado. En el siglo XIII los obispos de París condujeron una serie de investigaciones destinadas a prohibir ciertas enseñanzas de Aristóteles y Averroes, que eran consideradas heréticas y contrarias al dogma cristiano.

En 1231, el papa Gregorio IX decidió crear un tribunal permanente, conocido con el nombre de Inquisición, para inquirir (descubrir) a los herejes, juzgarlos y, si eran hallados culpables, condenarlos y entregarlos a la autoridad civil para su castigo. Esto marca el “inicio de la ciencia moderna” y su separación de la mentalidad religiosa.

En 1542, este tribunal es sustituido por la Sagrada Congregación de la Suprema y Universal Inquisición o Santo Oficio, creada por Paulo III. La mentalidad dogmática de los inquisidores respondía a las pautas de la teología medieval. Entendían las afirmaciones de la Biblia al pie de la letra, como verdades absolutas e infalibles.

Todo tenía que pasar por su aprobación, marcando un dogma que empezaba a distanciarse de los principios científicos que se conocían en el momento. Copérnico, Galileo, Giordano Bruno, entre otros, fueron víctimas de esta represión. Aun así, la curiosidad científica, innata en los seres humanos, no pudo detenerse y se produjo una división radical entre el sentimiento religioso y el conocimiento científico: la Iglesia se quedó con lo que no se veía, y la Ciencia con lo que se podía ver, medir y comprobar. Para la ciencia, el punto de arranque del conocimiento era el razonamiento inductivo, basado en la observación empírica. El análisis de las realidades concretas permitía formular hipótesis que luego serían contrastadas con los hechos para comprobar su verdad o su falsedad.

Darwin

La Ciencia fue evolucionando a lo largo de los siglos como un sinónimo de libertad, puesto que permitía poner en juego ideas nuevas, desarrollarlas e incluso posteriormente cambiarlas. La Ciencia se vengaba de la Religión diciendo que lo que no se veía no existía, que el universo era algo predecible, que vivíamos en un mundo mecánico regulado por leyes absolutas e inmutables. La Iglesia contratacaba condenando a los desalmados científicos al infierno. Darwin replicó que no había creador, que somos mutaciones aleatorias, mientras los Creacionistas hacían caricaturas y mofas sobre él.

Lo cierto es que tanto Ciencia como Religión habían topado con un muro: si todo era mecanicista y Dios era el absoluto creador, ¿cuál era el papel de los humanos?

La Iglesia quedó anclada en sus creencias de siempre, mientras que la Ciencia, imparable, siguió investigando y en sus avances iba encontrándose con misterios que no podía explicar.

La revolución científica de finales del XIX marcaría un nuevo cambio de paradigma: el descubrimiento del mundo subatómico sugería que todos estamos relacionados, que el mundo físico es en esencia no-físico y que el tiempo y el espacio no son más que conceptos de esa inmaterialidad.

Max Planck. Física Cuántica

En 1900, el científico alemán Max Planck, descubrió que la energía se radia en unidades pequeñas separadas llamadas cuantos. Con este descubrimiento -que le valdría un Premio Nobel en Física en 1918-, Planck dio lugar al nacimiento de un campo totalmente nuevo en la física, conocido como la mecánica cuántica y proporcionó los cimientos para la investigación en campos como el de la energía atómica.

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Niels Bohr. Todo está relacionado

Simultáneamente, un físico danés, Niels Bohr, experimentaba con partículas atómicas descubriendo que cada partícula subatómica no era algo sólido y estable, sino que era a la vez una partícula y una onda, de modo que la partícula podía moverse en el espacio-tiempo y ocupar cualquier lugar. Al mismo tiempo, cuando dos partículas entraban en contacto, ambas conservaban un extraño poder remoto la una sobre la otra, de modo que cuando se producía una orientación magnética en una de ellas, se influenciaba inmediatamente a la otra, sin importar la distancia que las separase. Las cosas no podían explicarse sino en relación las unas con las otras. Bohr recibió el Premio Nobel de la Física en 1922.

Einstein fue reacio a la interpretación física, filosófica y teológica de Bohr durante muchos años. Bohr sostenía con él el debate respecto a la validez o invalidez de las leyes de la Relatividad en el mundo subatómico de la Física Cuántica. Einstein decía que el universo material era “local y real”, donde lo local apuntaba a que nada puede superar la velocidad de la luz, mientras que lo real apuntaba a que las cosas existen en una sola forma definida en un tiempo y espacio determinado. Bohr, por su parte, apelaba a la “función de onda” de las partículas subatómicas y al estado de “superposición” que pueden presentar éstas. Por ejemplo dos electrones podían estar en dos estados opuestos y extremamente alejados a la vez y lo que ocurre con uno en determinado punto del universo, es experimentado por el otro al otro extremo del universo. Esto podía ser producto de una de dos alternativas:

a) las partículas subatómicas en dos puntos alejados del universo se envían información sobre sus estados a velocidades superiores a la de la luz, con lo cual la superposición se explicaría por la presencia de más de un electrón que se comunican en distintos puntos del universo (esta explicación no atentaba con que las cosas fueran reales, mas no permitía que fuesen locales, dado que existiría una velocidad de comunicación mayor que la de la luz). La otra alternativa nos decía:

b) las partículas subatómicas pueden existir en dos o más estados a la vez. Éstas se mantienen bajo la forma de posibilidades de manifestación en estados precisos, mas no se manifiestan en uno de éstos hasta el momento en que son objeto de un estímulo determinado: la observación, y es solo después del acto de observación en que encontramos a la partícula en una coordenada específica de espacio y tiempo.

Aquí lo que se atenta es la realidad misma.

En resumen, la postura de Bohr y de la Física Cuántica es que en el mundo subatómico, las cosas no pueden ser reales y locales a vez.

Fue durante el desarrollo de este debate cuando se esgrimió la frase tan célebre por parte de Einstein: “Dios no juega a los dados”. De dicha frase hay registros confiables, lo cual no ocurre con un supuesto contrargumento por parte de Bohr hacia Einstein en el mismo debate, según el cual dijo: “¡Einstein, deja de decirle a Dios qué hacer con sus dados!”.

La Matriz Divina

En 1944, Planck lanzó una teoría al mundo que haría que el mundo de la física comenzara a andar por caminos sin retorno: La teoría de la Matriz Divina.

“Toda la materia se origina y existe solamente en virtud de una fuerza. Debemos asumir, tras esa fuerza, la existencia de una Mente consciente e inteligente. Esta Mente es la Matriz de toda la materia”.

Max Planck

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Según la visión científica tradicional, no éramos más que observadores pasivos viviendo en un universo preexistente sobre el que teníamos muy poca influencia. Como si el universo estuviera allí y el hombre fuera de él, observándolo, separado de él. Sin embargo, este descubrimiento ofrecía una perspectiva muy distinta. Según esta nueva visión, no estamos en absoluto separados del mundo que nos rodea ni tampoco somos meros observadores pasivos de la realidad. Existe un campo de energía que conecta todas las cosas. Existe un lugar que es el origen de nuestro mundo. Existe un espacio en el que todo es posible, llamado: la Matriz Divina.

La existencia de la Matriz Divina causó una revolución en el mundo científico. De pronto Ciencia y Espíritu parecían volver a conectarse y esto abría nuevos territorios mentales.

Ahora la pregunta era: Si supiésemos como comunicarnos con la Matriz, ¿podríamos transformar nuestras vidas y nuestro mundo?

Observar es Crear

Tierra OjoJohn Wheeler, colega de Einstein, físico de la Universidad de Princeton, afirmaba que es imposible que solamente observemos mientras el universo sucede, ya que se ha podido demostrar que simplemente al observar algo tan pequeño como un electrón, enfocando nuestra conciencia en lo que el electrón hace, sus propiedades cambian, lo que sugiere que el mero hecho de observar es un acto de creación, y que nuestra conciencia, la conciencia, está realizando esa creación.

David Bohm, otro colega de Planck y Einstein, dejó dos teorías del universo y nuestro papel en él. Él creía que hay planos más profundos o elevados de creación, que contienen el molde para lo que ocurre en nuestro mundo. Nuestro mundo físico se origina desde estos niveles más sutiles de la realidad.

Bohm se dedicó a estudiar pequeñas partículas de átomos en un estado gaseoso especial llamado plasma, y descubrió que cuando las partículas estaban en el estado de plasma, actuaban un poco distinto a las unidades individuales, tal como las concebimos, como si estuvieran conectadas con otras como parte de una existencia más grandiosa. Él percibía lo visible y lo invisible como expresiones de un orden mayor y más universal. Para distinguirlos, denominaba estos dos dominios como: “explicado”, las cosas que podemos ver y tocar y aparecen separadas unas de otras, e “implicado”, la totalidad mayor que hace que todas las cosas estén conectadas en una realidad más profunda que nuestros ojos no pueden ver.

Emociones y la Matriz Divina

Desde esta perspectiva de la Matriz Divina podemos comprender cómo la energía no física de nuestras emociones y creencias (nuestra ira, odio y enfado, así como nuestro amor, compasión y comprensión) se proyectan en el medio físico de la vida.

La ciencia moderna ha descubierto que a través de cada emoción que experimentamos, nuestro cuerpo pasa por cambios químicos tales como pH y hormonas que reflejan nuestros sentimientos.

A través de las experiencias “positivas” de amor, compasión y perdón, y de las emociones “negativas” del odio, el juicio y la envidia, cada uno de nosotros posee el poder crear su realidad cotidiana.

Y las mismas emociones que nos proporcionan tal poder dentro de nuestros cuerpos, extienden esta fuerza en el mundo cuántico más allá de nuestros cuerpos.

La Fe mueve montañas

Beneficios-200pxA la luz de esta nueva visión, frase bíblica: “La fe mueve montañas”, que durante siglos se ha podido considerar metafórica, hoy se revela como una frase a estudiar desde un sentido literal: con el convencimiento al 100% de que algo es posible y nuestra intención de que lo sea, haremos que sea posible.

O lo que es lo mismo: el universo nos ha dotado de una mente que se expresa por medio de la atención, de modo que si esa atención la enfocamos con conciencia, puede transformar la realidad física en la que vivimos. Por lo tanto podemos crear y modificar la realidad, podemos co-crear, si creemos y ponemos nuestra intención.

La frase popular: Si no lo veo, no lo creo.

Quizás le haya llegado el momento de ser sustituida por:

SI LO CREO, LO VERÉ.

Mente y Materia

El Doctor Brian Josephson, de la Universidad de Cambridge, Premio Nobel de Física en 1973, explica en la película documental “Vivir de la luz” que no se puede comprender la física cuántica a menos que tengas en cuenta la mente y la conciencia. Tanto éste como otros científicos actuales reconocen que lo que los místicos ancestrales decían –que la conciencia es la base del ser- parece ser cierto, tal como lo demuestran los experimentos que se realizan en distintos laboratorios. Aun así, el cambio de paradigma sigue en proceso y todavía personas de ciencia y de la calle se enfrentan con una resistencia interna para aceptar este hecho.

La conciencia es un campo de posibilidades y nuestras mentes son sistemas de campos que no están restringidos al interior de nuestras cabezas, de modo que lo que llamamos “mente” tiene el poder de dominar aquello que llamamos “materia”. Dentro de la multitud de experimentos que existen para demostrar este hecho, se encuentra el experimento PEAR, de la universidad de Princeton.

Los experimentos PEAR de la Universidad de Princeton

El doctor Robert Jahn, director del programa PEAR en la Universidad de Princeton, y Brenda Dunne, directora del laboratorio, fabricaron un sistema que era una caja vertical dentro de la cual caían bolitas en cascada e iban golpeando con unos pequeños soportes hasta llegar al final de la caja. Cuando no se ejercía ninguna influencia sobre ellas, las bolas caían produciendo una forma que se denomina “Campana de Gaus”. Los científicos le pidieron a personas de la calle sin ninguna habilidad especial, que intentaran influir con su mente en la distribución normal, es decir, que las bolitas fueran más hacia la izquierda o hacia la derecha, y se demostró que su intención hacía cambiar el movimiento de las bolitas. Hicieron dos millones y medio de pruebas repetidas para comprobar los resultados, y una y otra vez, pudieron demostrar el cambio de dirección de la intención. La conclusión, por tanto, fue que la mente no solo observa, sino que crea.

Mente Individual. Conciencia Mundial. Mente Universal

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Pero, ¿hasta dónde llega la mente? Lo cierto es que está conectada con todo el universo.

Nuestra mente es una gota del océano de la mente universal, que tiene la ilusión de sentirse separada pero que no puede ni podrá estarlo nunca porque forma parte de él, y a través de él está conectada a todo lo demás. Ese océano es la conciencia.

La mente tiene el potencial de co-crear lo que nosotros llamamos materia o cuerpo. Cada uno de nosotros crea el mundo, en un grado mínimo, pero en un grado significativo cuando se unen en una intención muchos individuos.

Por eso el objetivo de este proyecto es aunar la intención focalizada de muchas personas, para poder ejercer un cambio significativo primero en ellas y luego en el campo electromagnético del planeta.

El campo magnético de la Tierra se eleva, cae y regula todo, desde el clima, a las capas de hielo y los niveles del mar. Este campo magnético une toda vida sobre la Tierra, une a la hierba con la hormiga, con el pez, con el lobo y con nosotros.

Los Primeros Detectores. Resultados

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La Dra. Elisabeth Rauscher, astrofísica de renombre internacional, junto con su esposo, el Dr. William Van Bise ya fallecido, construyeron a principios de 1980 un detector sensible para observar el campo geomagnético y las pulsaciones y resonancias asociadas con las excitaciones ionosféricas de la Tierra.

Su investigación generó importantes descubrimientos, como por ejemplo que dos o tres semanas antes de un terremoto o erupción volcánica, el campo magnético de la tierra cambia, lo que sugiere que un sistema de estaciones de monitorización podrían predecir los terremotos y las erupciones volcánicas. Los Dres. Rauscher y Van Bise predijeron el 84 por ciento de la actividad sísmica que ocurría dentro de un área de 150 kilómetros cuadrados en torno a un único detector.

Hoy en día, la comunidad científica ya ha reconocido que los campos generados por los sistemas vivos y la ionosfera interactúan unos con otros.

Por ejemplo, la tierra y la ionosfera generan una sinfonía de frecuencias que van desde 0,01 hertzios a 300 hertzios, que tienen el mismo rango de frecuencia que las del corazón y el cerebro humanos.

Aunque los investigadores han analizado algunas de las posibles interacciones entre los campos de la tierra y la actividad humana, animal y vegetal, los científicos apenas han tocado la superficie de lo que puede llegar a lograrse en el futuro.

El Campo Electromagnético de la Tierra nos afecta

Hasta el momento se ha podido comprobar que los cambios en el campo magnético de la Tierra se asocian con cambios:

  • En la actividad del sistema nervioso y del cerebro de los seres humanos,
  • El rendimiento deportivo,
  • La memoria,
  • La sensibilidad en una amplia gama de experimentos de percepción extrasensorial,
  • La síntesis de nutrientes en plantas y algas,
  • El número de imprudencias de tráfico y accidentes,
  • La mortalidad causada por ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares
  • y la incidencia de la depresión y el suicidio.

Es interesante notar que los cambios en las condiciones geomagnéticas afectan los ritmos del corazón con más fuerza que todas las funciones fisiológicas estudiadas hasta el momento.

También hay evidencia de algunos casos en que las personas han podido sintonizar con el ritmo de las ondas electromagnéticas generadas en la ionosfera de la Tierra. Cuando la gente dice que “siente” que va a haber un terremoto u otros eventos planetarios, tales como cambios de tiempo, es posible que estén reaccionando a las señales físicas reales que se producen en el campo de la Tierra antes del evento.

Aunque no es difícil concebir que las formas de vida de la Tierra se vean influidas por del planeta, lo que se sugiere en el proyecto Conciencia Mundial es que los campos de la Tierra pueden ser influenciados o modulados por las emociones humanas.

Proyecto de Coherencia Global

En una investigación llevada a cabo por Roger Nelson y su equipo en la Universidad de Princeton para el Proyecto de Coherencia Global, han utilizado una red mundial de medidores del campo electromagnético terrestre. Sus resultados han proporcionado pruebas convincentes de que la conciencia humana y la emotividad crea o interactúa con un campo global, que afecta a la aleatoriedad de estos dispositivos electrónicos.

Los investigadores investigan la hipótesis de que cuando un gran número de seres humanos responden a un evento mundial con un sentimiento emocional común, la respuesta colectiva puede afectar a la actividad en el campo de la Tierra. En los casos donde el evento evoca respuestas negativas, esto podría ser considerado como una onda de tensión planetaria, y en los casos en que se crea una onda positiva, se podría crear una onda de coherencia global.

Muchos son los experimentos desarrollados para la investigación de la conciencia y la intención. Por ejemplo, hay validación científica de que el campo electromagnético del corazón es 5.000 veces más potente que el del cerebro, que se extiende más allá de dos metros fuera del cuerpo y que puede ser medido con magnetómetros de alta sensibilidad. Y que en función de las emociones que tengamos en cada momento este campo magnético varía.

Con la práctica de la técnica de Coherencia Sistémica vas a ser cada día más consciente de estos hechos y tu vida. Además, las personas que te rodean se transformarán porque tú transformarás tu mundo con tu intención.

El cambio de paradigma en la conciencia humana está ocurriendo ahora. La humanidad se encuentra en la encrucijada de un gran cambio y debe elegir el camino adecuado hacia la sanación de los seres vivos y del planeta.

Si te unes al movimiento solidario Conciencia Mundial conseguiremos:

  • Aumentar la conciencia personal en beneficio de nosotros mismos y de los seres que nos rodean.
  • Ayudar a cambiar la conciencia planetaria por el bien de todos los seres que habitan el planeta.
  • Aumentar la conexión y la armonía social.
  • Aprender a vivir con menos estrés y más tranquilidad.
  • Potenciar la responsabilidad ambiental y el respeto a la Tierra.

Cuando las personas, por separado o en grupo, sentimos una emoción positiva común, ese estado es llamado Coherencia Cardiaca. La Coherencia puede ser medida: y se establece cuando se produce una onda de 0.10 Hertz de frecuencia.

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Esa es la medida de la Coherencia creada entre el corazón y el cerebro.

Este estado produce muchos beneficios a nivel personal:

  • A nivel físico: Tendrás más energía, pues no hay tanto desgaste al haber armonía en los diversos órganos del cuerpo.
  • A nivel emocional: Más paz, sosiego, tranquilidad, distanciamiento de los problemas, como si los vieras desde lo alto de un edificio. Desde allí parecen más pequeños y encontramos más y mejores soluciones para resolverlos.
  • A nivel mental: Dispondrás de mayor claridad de pensamiento. Mayor certeza en las decisiones, más intuiciones y corazonadas.

La técnica de Coherencia Sistémica es la opción más sencilla y efectiva para conseguirlo. Con ella alcanzarás un estado de alineación energética y cooperación entre el corazón, la mente, el cuerpo y el espíritu. Cuando creamos esta coherencia dentro de nosotros, se disparan cerca de 1.400 cambios bioquímicos. Los procesos de rejuvenecimiento comienzan. El nivel de DHA -la hormona de la juventud- sube, y el nivel de Cortisol -la hormona del estrés-, se reduce. Nuestro sistema inmunológico se fortalece. Pensamos con más claridad, nos enfadamos menos y nos ponemos menos agresivos.

Cuanto más practiques, más energía positiva se irá almacenando en el planeta.

No olvides que cada pensamiento o sentimiento que tienes es energía, y como tal no se destruye sino que queda suspendida y afectando a los demás seres y al planeta.

Este depósito de energía positiva puede ser utilizado para ayudar a restablecer el equilibrio y la armonización de las personas, haciendo que sea más fácil encontrar soluciones a problemas mundiales que, seamos conscientes o no, afectan a todos los seres humanos.

Gracias a las mediciones del campo magnético terrestre podremos ir evaluando los progresos de las iniciativas que están trabajando para mejorarlo, siendo la nuestra una de ellas. Satélites y monitores específicos se ocuparán de aportarnos los datos científicos que demuestren el efecto del trabajo grupal que estamos llevando a cabo.

Nuestra intención sin tu apoyo no servirá. Por eso tu colaboración y compromiso es tan importante. No tenemos tiempo que perder. El planeta y la humanidad te necesitan.

Descárgate la técnica de Coherencia Sistémica y empieza a cambiar el mundo,
TU MUNDO.

El audio con la técnica lo puedes adquirir por solo 0,97$, en lugar de 12$, gracias a nuestro patrocinador.

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Gracias

Te invitamos a que participes en el proyecto. Las donaciones e ingresos que se recogen van destinadas por una parte a sufragar los gastos que el propio proyecto implica, a apoyar a las organizaciones y estamentos que están apoyando a este proyecto de forma directa o indirecta y a la difusión de esta iniciativa por todos los lugares del mundo.paypal donacion

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¡Gracias! De todo corazón.